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Barrio lejano: charlando con Felipe Almendros

Felipe AlmendrosEn VIP, de Felipe Almendros, un dibujante de cómics (que podría ser el propio autor) que sobrevive trabajando de cartero y que vive encima de un prostíbulo, sueña con ser una estrella del pop para seducir a una chica fanática de David Bowie. También hay superhéroes sui generis. Y cómics que salvan vidas. Y viajes por el tiempo. Y gafas 3D. Y un CD de tecno-pop de chiste… Con semejante arsenal de ítems, es inevitable que a uno le pase por la cabeza esta pregunta: “¿a qué clase de persona se le ocurren estas cosas?”. Por eso, en el momento en que se tiene al autor delante, la respuesta resulta inesperadamente lógica: un hombre tímido y agradable, que quiere a los suyos, y en cuyo cuerpo no se detecta ni un solo gramo de ironía (quizá sea esto último lo que explique por qué su obra es tan irresistiblemente magnética). Podéis comprobarlo en la conversación que mantuvimos con él hace unas semanas.

¿Sueles trabajar con música de fondo?

No especialmente. Cuando lo he hecho, no ha sido de manera premeditada para concentrarme.

¿Crees que te distrae?

Un poco, sí. Normalmente, estoy más a gusto en silencio.

Y teniendo en cuenta la importancia que tiene la música en VIP, ¿no has hecho una excepción en este caso?

Bueno, en realidad no ha habido un sistema de trabajo estable, porque este cómic lo he ido haciendo a trozos, y en sitios distintos. Por ejemplo, en el piso donde empecé a dibujarlo sí tenía puesta la tele de fondo todo el rato. Pero eso es algo que me viene de la infancia. En mi casa siempre estaba puesta, era como una especie de excusa para no hablar entre nosotros, y se acabó convirtiendo en una presencia amiga, que me hacía compañía.

club

¿Cuánto tiempo te llevó completar VIP?

Es difícil de decir, porque entre el curro, mudanzas, movidas familiares… no quise marcarme una fecha límite para acabarlo. Había días en que llegaba a casa cansado de trabajar y pensaba “qué palo ponerme ahora con el cómic”. Yo creo que, desde que empecé a idearlo, deben de haber pasado unos tres años, pero el tiempo de trabajo real habrá sido de dos, como máximo. En realidad ya me ha ido bien, porque al irlo dejando y retomando, me permitía tomar distancia y corregir cosas que de otro modo hubiera dejado tal cual. Con este tiempo de maceración, pude mejorar cosas de la historia, y de la narrativa…

Una de las cosas que más llama la atención de VIP es su espíritu de “barrio”, y el amor con que retratas tu Badalona natal en contraste con la Barcelona turística.

Es que, para mí, las chimeneas de la térmica de Sant Adrià del Besos son como un tótem que me ha acompañado desde que era pequeño, como una referencia visual que señalaba dónde estaba mi casa. Y me parecía poético tener ese icono de fondo, señalando lo que soy, en oposición a la Sagrada Familia, que es algo en lo que no me reconozco.

¿Eres muy detallista a la hora de reflejar lugares específicos?

Sí, sí, es algo que me gusta mucho: la parada de metro de Llefià, la calle San Cipriano, que está muy cerca de donde me crié… Para mí era importante que salieran estos lugares, porque siempre parto de la realidad, aunque luego lo novele. Era una necesidad, y a nivel de imagen me gustaba mucho porque me permitía contrastar mucho los dos mundos, Badalona y Barcelona, a nivel arquitectonico, casi como si fueran un personaje más, con personalidad dentro de la narrativa. También quería que las personas que conozco sintieran que estaba hablando un poco de ellos. No solo porque apareciesen en el cómic, sino por esos escenarios que para ellos son cotidianos.

torres

Te has referido a las torres de Sant Adrià como un icono. No es el único que aparece en VIP: también hay referencias a David Bowie, Joy Division… ¿Qué relación te une a estos artistas?

Al final, el cómic no deja de ser un homenaje a mis amigos, que me inspiran y me dan ideas. Por ejemplo, la chica en la que he inspirado el personaje de Dara Prosa es muy fan de Bowie, y eso me iba genial para la historia. ¿Quién no querría parecerse a David Bowie? Luego, tengo otro amigo que es muy fan de Spiderman, y siempre tenemos discusiones porque él tiene un gusto más tradicional para los cómics, y no entiende algunas cosas de cómo dibujo. Y Joy Division… yo quería que en la historia hubiese una máquina del tiempo, pero que no fuera una cosa aparatosa rollo Delorean, sino una onda, o una vibración… Entonces, me acordé de la cubierta del Unknown Pleasures, que es la visualización de un sonido en un pulsar. Y pensé: “Ah, cojonudo, pues lo saco de aquí”.

Es curioso, porque en ningún momento da la sensación de que VIP sea un cómic fetichista. Usas los elementos más superficiales de estos iconos para llevarlos a sitios que no tienen nada que ver con ellos.

Sí, yo quería que todo lo que saliera en él tuviera una justificación narrativa. Al ser un libro casi exclusivamente visual, debía hilar muy fino para que se entendiese todo.

Algunos pasajes del cómic emulan un cómic de superhéroes, con un dibujo muy peculiar, que casi recuerda al de Daniel Johnston…

Esto viene de que hacía tiempo que pensaba en lo guay que sería hacer un cómic de superhéroes pero con un estilo muy libre, que se saliera del canon típico de músculos y tal. Era algo que me habría encantado ver en el libro de otra persona, pero como de momento no lo he encontrado, pues lo hago yo.

expoComo tus anteriores libros, VIP tiene una parte muy personal y autobiográfica. ¿Te pones algún tipo de filtro en ese sentido?

No mucho. La verdad es que siempre he sido muy punki para estas cosas. Por algún lado tenía que petar la falta de comunicación que arrastro, y esto es más barato que el psicoanalista… Pero bueno, VIP es un poco más light en este aspecto.

¿Esta sinceridad te ha creado problemas en alguna ocasión?

A veces mi familia me dice “aquí te has pasado”. Pero en fin, como casi nunca entiendes de qué van mis cómics, me da igual. Y a veces esto también es una manera de decirles cosas que de otra manera no me atrevería. Es como si les mandase una carta.

¿Qué crees que mueve a tu álter ego en VIP?

Aunque haga coña con lo de Bowie, las estrellas del rock y todo eso, la lucha del personaje no es la de lograr ser famoso. Lo que quiere es ser fiel a su idea de cómo debe construir una historia. Y ahí sale la disyuntiva entre lo popular y lo personal. Cuando pretendes hacer algo que guste a todo el mundo, puede que acabes cayendo en lo difuso. En cambio, una obra más personal quizá tenga un alcance más limitado, pero al final siempre habrá alguien con quien sintonice de manera directa. Por eso digo que, al final, lo que cuenta VIP es su propio proceso de creación.

bowieCentremonos en la parte musical de VIP: de todas las citas a cantantes, hay una que se desmarca del resto, por su proximidad. Me refiero a Remate, que incluso aparece como un personaje más. Háblanos de tu relación con este músico.

Cuando publiqué S.O.S., se puso en contacto conmigo para decirme que le había gustado mucho, y a partir de ahí seguimos en contacto. Como tenemos buen rollo, me apetecía hacerle este homenaje, y que saliera como una persona más de mi entorno.

¿Fue él quien te enseñó a cantar, como figura en el cómic?

No, no, ¡qué va! Eso solo es por pura conveniencia narrativa.

¿Cómo se te ocurrió incluir un CD con el libro? ¿Te ha gustado siempre cantar?

Mira, yo no había cantado en mi puta vida. Pero como siempre había contado mis vergüenzas y mi intimidad en los cómics, pensé “pues vamos a hacer esto también”. Pero lo veía más como un chiste que como otra cosa. Cogí un programa de edición de audio y, con cuatro acordes de guitarra, fui sacando cosas.

¿Lo grabaste tú solo?

La parte de composición, sí. Luego se lo di a mi amigo Diego Jones, que es productor, y ya lo afinó todo. Me cuadró el tempo, las voces que no encajaban… y le dio un toque más profesional. La verdad es que, al final, no está mal para ser una broma… hay trozos que incluso me gustan.

¿Te veremos cantando estas canciones en un escenario?
¡¿Qué dices?! Todo lo que tengo de impúdico en los cómics, lo tengo de tímido en directo. Me comentaron que quizá en la presentación podría tocar algún tema, pero solo de pensarlo me ponía nervioso. Para mí, lo del disco fue más conceptual que otra cosa: si el diseño del cómic emulaba el de una revista de tendencias, y estas solían regalar un CD, pues eso me llevaba a crear un objeto físico para complementarlo. Si ha quedado mínimamente digno, pues mejor, pero no creo que nadie tenga interés real en escuchar estas canciones.

Qué aconsejarías al futuro lector de VIP: ¿que escuche el disco mientras lo lee, o que lo deje para después?

Yo creo que mejor después, ¿no? Por eso lo puse en la última página. Sería como los títulos de crédito, o como un extra que no te esperas.

Ya para acabar, ¿qué música estás escuchando ahora? ¿qué llevas en el móvil?

Buf, muchas cosas. Mira… At the Drive-In, Black Sabbath, Wolfmother… y Fugazi, que me traen muchos recuerdos de mi adolescencia hardcoreta. También Technopolitans, a quienes acabo de dirigir un videoclip. Y Münchner Hell, que es un grupo mexicano que se ha interesado en colaborar conmigo, ¡insensatos! (ríe).

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